Carlos
avanzaba a paso lento hacia ellos. Tenía un cuchillo en la mano y, mientras,
los siete chicos intentaban proteger el diario.
-Carlos...
¿tú no estabas muerto?
Una
estridente risa inundó la sala.
-Eso
os hice creer. Porque yo tenía un pacto con Positivo. Era mejor que fuerais
solos. Y con ganas de venganza.
-
No te vamos a dar el diario. ¿Lo sabes?- Dijo Andrea
-Bébete
el fluido del limón.- dijo Javi.
-
Cumpleaños feliz- cantó Nuria.
-¡NOO!
¡PARAD!
De
pronto, todos se pusieron a entonar la melodía del cumpleaños feliz, y
observaron como Carlo enmudecía. Soltó el cuchillo y se arrodilló.
-Parad
por favor. Haré lo que queráis. Pero parad.
Mientras
seguían cantando el cumpleaños, le ataron con unas cuerdas que había por allí,
y le vigilaron hasta el ultimo instante, que escaparon con el libro dejándolo
encerrado.
-Guarda
el libro en tu mochila, Nuria-susurró Aurora- No queremos más sorpresas.
Salieron
del pasadizo y se metieron en su guarida, dispuestos a averiguar qué había en
ese misterioso diario.
Se
sentaron el círculo, y abrieron el diario. Pasaron dos o tres páginas y, sin
ninguna dificultad averiguaron lo que
contenía.
-Chicos...
son nuestros relatos.-Comentó Aitana.
-¿Qué?-respondió
Andrea- ¿Y para qué los quiere el señor voz misteriosa?
-Chicos...
creo que está claro. Si nosotros le creamos y él salió de los cuentos... Lo
quiere para que no lo volvamos a meter.- explicó Nuria, en un susurro.
-
Todo esto tiene mucho sentido y es muy coherente pero... ¿por qué salió de los
relatos?- comentó Javi.
-
Porque no quería ser sólo un personaje de ficción. Quería ser uno de nosotros-
contestó Aurora.
-
Y por eso nos llamó, porque no conocía a nadie más, solo a sus creadores. Es
decir, nosotros.- dijo Raúl
-
Bueno creo que sé lo que tenemos que hacer ahora. Volverle a meter en los
relatos.- indicó Andrea- ¿No?
-Sí.
Es justo lo que yo pensaba- respondió Javi.
Bueno...
pues Positivo... ¡Allá vamos!
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