Javi
abrió los ojos. ¿Qué hacía en allí? Le dolía mucho el torso, y se vio una gran
quemadura. No recordaba nada de lo sucedido. Se incorporó lentamente y a su
lado, una Aurora y Elvira todavía estaban inconscientes. Echó un vistazo a su
alrededor y vio a Alicia, en tan malas condiciones como él. Incluso peores. Se
arrastró como pudo hacia ella, y descubrió que estaba haciéndose un torniquete
en la pierna.
-¿Y
tú como sabes hacer eso?- preguntó Javi
-
Soy médico. ¿Te acuerdas?
-
No, no lo sabía.
-Tiene
mala pinta, lo de tu pecho. - comentó Alicia, con el ceño fruncido- Vamos,
tenemos que ver quién más esta vivo.
Se
incorporaron como pudieron y, sujetándose el uno al otro, revisaron la sala. La
gente viva era poca y en muy malas condiciones. Alicia intentaba curar las
heridas lo mejor que podía, pero los recursos eran escasos. Nuria tenía una
gran quemadura en la cara , Elvira y Aurora en manos y piernas y Carlos en las
piernas. También Raúl y Aitana, en bastantes buenas condiciones excepto sus
brazos. Andrea y David todavía estaban inconscientes, pero vivos. El resto
estaba muerto “¿Por qué, si seriamos nosotros los que íbamos a buscar su libro,
nos querría matar ese hombre?” pensaba Alicia, con rabia, mientras intentaba
curarles.
Una
voz de la nada, seguida de un fuerte ruido les desocupó a todos.
“Queridos
jóvenes talentos. La carrera ha empezado. Tenéis diez minutos para desalojar la
sala. Habrá otra explosión. Quien quede morirá sin ninguna duda. Y el tiempo
empieza... Ya.”
El
desorden reinó en la sala. Todos querían salvarse, sin importarle el resto. En
estas circunstancias, las personas se vuelven egoístas. De pronto, Carlos
gritó:
-¡¡¡A
ver!!! Vamos a desalojar primero a los que estén en peores condiciones Es decir
a Andrea, David y Alicia, que tiene una gran herida en la pierna. ¡¡¡Vamos!!!
Entonces
el grupo empezó a actuar con rapidez. Cuando estaban ya fuera los que peor
estaban, se dispuso a salir el resto.
-Dos
minutos- Rezó aquella misteriosa voz.
-¡Venga
chicos! Yo saldré el último.- chilló Carlos.
-Carlos-
Le dijo Aurora- ¿Por qué haces esto? Tú nunca fuiste así.
-
Si salimos vivos te lo contaré.
De
pronto Carlos cayó al suelo. Todos le miraron, inquietos y con el miedo en sus
ojos. Carlos les miraba con angustia.
-¡Un
minuto!
“Venga
Carlos muévete”-pensaba- Pero sabía que era imposible. Estaba perdido.
-Salid
vosotros. Vivid vuestra vida como yo no lo hice. Y matad a ese hombre por mí.
-Cinco,
Cuatro...
-¡¡¡Caarloooos!!!!
Noooo- chilló alguien, que fue inmediatamente arrastrado fuera de la sala.
-Dos,
uno... CERO.
La
bomba explotó... con Carlos dentro.
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