viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 7



Estaban todos en silencio. Lo que acababa de ocurrir era... muy cruel. Alguien de quien habían estado toda la vida burlando, malinterpretando... Se había salvado por ellos. Acababan de perder a 11 compañeros. Quizás permanecer en silencio era lo mejor. Porque el silencio habla vale más que mil palabras. De repente, una vocecilla proveniente del suelo...
-¿Donde estoy?- Dijo Andrea con un hilo de voz.
Un sospechoso suspiro de alivio por parte de Javi, que le habló con dulzura.
-¡CAGON  DIO  ANDREA  QUE  TE  HAS  PERDIDO  LO  MEJOR!
A pesar de la seriedad de la situación, por las caras apareció una sonrisa.
La pobre Andrea, que no se enteraba, se enderezó y sonrió forzosamente. ¿Dónde está el resto?-preguntó.
Era muy duro explicar cosas así pero Raúl, intentando parecer calmado, indicó:
-Han muerto. En una explosión. Por un maldito hombre. Que está loco perdido y quiere que encontremos su libro. Yo no pienso hacer nada por él.
Entonces, como si aquella voz les escuchara, informó.
- Solo habrá un ganador o un equipo ganador. Puede oponerse quien quiera. Nadie está obligado a hacerlo. Pero si alguien se opone... Traerá consigo consecuencias.
-¿Que tipo de consecuencias?- Replicó Raúl-
-Las tendrás que descubrir- contestó.
Y, a pesar de no verle, todos podían ver esa horrible sonrisa burlona en su cara.
- ¿Y por qué tenemos que encontrar ese libro?
-Porque no tenéis elección.
La tierra tembló y aquel lujoso hotel se convirtió en un terreno áspero y desolado, con grandes grietas y en el fondo, una frondosa selva.
-         Está aquí. - dijo la voz.
-         ¿Quien eres tú en realidad?- susurró Nuria
-         ¿No lo sabes? Tú me creaste. Vosotros. Ahora a correr-


Todos corrieron sin pensárselo, pues tenían miedo. Sabían de lo que era capaz Positivo. Olvidaron sus dudas y se adentraron en la maleza. Pero, había dos que no podían correr. Y cuando se dieron cuenta, era demasiado tarde. El suelo se los había comido.
- Sólo quedamos 7. Deberíamos coger comida- Comentó Javi, y todos notaron la tristeza que intentaba ocultarse entre sus palabras.  
-Yo creo que deberíamos separarnos. 7 somos un grupo muy grande. Haremos dos equipos. Uno irá a buscar comida y el otro refugio. ¿Os parece?- Dijo Nuria.
Y así, se formaron los dos grupos. Raul Aurora y Nuria buscarían refugio y Javi, Andrea, Elvira y Aitana comida.  Pero que, aparentemente, todos eran uno.
-Quedaremos en... Este árbol que tiene una forma tan rara. Creo que será fácil de recordar. – sugirió Nuria.
Y así se pusieron en marcha, a pesar de sus heridas, rumbo a lo desconocido, y sin sospechar, que al final el tiempo los terminaría separando.

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