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viernes, 13 de septiembre de 2013

Capitulo 10



Se habían embarcado en una misión imposible, pensaba Nuria. No sabían donde estaba Positivo, ni como meterle dentro de los relatos...
Todo era tan confuso... De pronto un hombre de mediana edad apareció entre ellos.
-Dadme el libro- dijo
-No- contestaron todos a la vez.
-Vale – contestó positivo y, chasqueando los dedos, hizo temblar el suelo haciéndoles a todos caer bruscamente al suelo. Nuria se levantó rápidamente, cogió el libro que estaba tirado a su lado y corrió a ponerlo a salvo.
-¡CORRE NURIAA! ¡Que el final de la historia está en tus manos! 
Miró atrás y vio como todos sus compañeros intentaban impedir que Positivo la siguiera. Algunos cayeron al suelo, otros seguían defendiéndola. Tenía que poner a salvo el libro. Tenía que hacerlo para vengar la muerte de sus compañeros. 
Nuria corría y corría y de pronto todo le daba vueltas. Pero siguió corriendo hasta que lo vio todo negro y se desmayó.
Se despertó sudando en rodeada de sábanas. El suelo estaba frío y le dolía mucho la cabeza. Todo había sido un sueño. En su cabeza, las últimas palabras se repetían, incesantemente: “Que el final de la historia está en tus manos” Se levantó y miró el reloj. Las cuatro de la mañana.
Se sentó en la cama, todavía un poco aturdida. Habían pasado a penas unas pocos meses tras conocer a los chicos de ART-DECO y les echaba mucho de menos. Entonces corrió a la mesa, y recordó la frase: “Que el final de la historia está en tus manos”  Encendió el ordenador y puso fin a la historia que tanto tiempo había estado escribiendo: "Y vivieron felices con su pingüino cuidándoles como si de un hada madrina se tratase." “No tiene sentido, pensó. Para ti. Para mí significan veinte cosas únicas... porque nada es imposible. El último capítulo continuará”

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 9



Carlos avanzaba a paso lento hacia ellos. Tenía un cuchillo en la mano y, mientras, los siete chicos intentaban proteger el diario.
-Carlos... ¿tú no estabas muerto?
Una estridente risa inundó la sala.
-Eso os hice creer. Porque yo tenía un pacto con Positivo. Era mejor que fuerais solos. Y con ganas de venganza.
- No te vamos a dar el diario. ¿Lo sabes?- Dijo Andrea
-Bébete el fluido del limón.- dijo Javi.
- Cumpleaños feliz- cantó Nuria.
-¡NOO! ¡PARAD!
De pronto, todos se pusieron a entonar la melodía del cumpleaños feliz, y observaron como Carlo enmudecía. Soltó el cuchillo y se arrodilló.
-Parad por favor. Haré lo que queráis. Pero parad.
Mientras seguían cantando el cumpleaños, le ataron con unas cuerdas que había por allí, y le vigilaron hasta el ultimo instante, que escaparon con el libro dejándolo encerrado.
-Guarda el libro en tu mochila, Nuria-susurró Aurora- No queremos más sorpresas.
Salieron del pasadizo y se metieron en su guarida, dispuestos a averiguar qué había en ese misterioso diario.
Se sentaron el círculo, y abrieron el diario. Pasaron dos o tres páginas y, sin ninguna dificultad averiguaron lo  que contenía.
-Chicos... son nuestros relatos.-Comentó Aitana.
-¿Qué?-respondió Andrea- ¿Y para qué los quiere el señor voz misteriosa?
-Chicos... creo que está claro. Si nosotros le creamos y él salió de los cuentos... Lo quiere para que no lo volvamos a meter.- explicó Nuria, en un susurro.
- Todo esto tiene mucho sentido y es muy coherente pero... ¿por qué salió de los relatos?- comentó Javi.
- Porque no quería ser sólo un personaje de ficción. Quería ser uno de nosotros- contestó Aurora.
- Y por eso nos llamó, porque no conocía a nadie más, solo a sus creadores. Es decir, nosotros.- dijo Raúl
- Bueno creo que sé lo que tenemos que hacer ahora. Volverle a meter en los relatos.- indicó Andrea- ¿No?
-Sí. Es justo lo que yo pensaba- respondió Javi.
Bueno... pues Positivo... ¡Allá vamos!

lunes, 9 de septiembre de 2013

Capitulo 8



Tras horas de marcha y búsqueda el equipo de Raúl había encontrado un refugio decente y se encontraban ya esperando al pie del árbol acordado. El otro grupo no había llegado todavía así que se sentaron a esperar.
-         Parece raro que después de tanto tiempo hayamos terminado así. No sé nada de vosotros, de qué ha sido de vuestra vida... – Comentó Aurora
-         Yo soy escritora. Por fin cumplí mis sueños.- dijo Nuria, con un toque orgulloso en mi voz.
-         Tenías muchas habilidades. Me di cuenta en cuanto leí el relato que presentaste para ART-DECO S.L. Sabía que lo conseguirías. ¿Y tú, Raúl?
-         ¡Eh Aurora, no estás siendo borde conmigo!- exclamó Raúl pero al ver la cara de advertencia que le dirigía Aurora se controló.- Yo soy científico. Como siempre quise.
-         Yo soy empresaria... ¡Hombre Javi!
Javi y su grupo ya había llegado con un buen cargamento de previsiones. Tras revisarlas, se dirigieron a la gruta. Gracias a las señales que Nuria había puesto en el camino, llegaron al refugio sin ningún problema. Entonces, Aitana, se apoyó en una roca y de repente, se abrió una enorme grieta que parecía conducir a un pasadizo subterráneo.
-¡Ostras! ¿Bajamos?- sugirió Andrea.
- Si no hay nada más interesante que hacer...- respondió Javi, irónico- Vamos anda.
Y así, bajaron por el misterioso túnel. Resultó ser fácil, porque sólo había un camino que seguir. Cuando llegaron al final, descubrieron que no había nada. Solo murales pintados en roca y gran cantidad de tapices.
-Pues al final hemos bajado para nada- Comentó Aitana.
-Eh chicos esperad.- dijo Raúl. Esos tapices... son como los que había en las pirámides. Siempre tenían algún compartimento secreto que tenías que...-dijo mientras se acercaba- Descubrir.
Presionó un poco la superficie y, se abrió, revelando ante ellos una sala repleta de oro, joyas... pero había una cosa que destacaba sobre las demás.
-No fastidies. Ese no será...- exclamó Raúl.
- El diario de mi relato... el que busca Positivo.- dijo Aurora.
De repente, a sus espaldas, voz extrañamente familiar les sobresaltó.
- Positivo sabía que lo encontraríais. Ahora dádmelo.
-¿Carlos?

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 7



Estaban todos en silencio. Lo que acababa de ocurrir era... muy cruel. Alguien de quien habían estado toda la vida burlando, malinterpretando... Se había salvado por ellos. Acababan de perder a 11 compañeros. Quizás permanecer en silencio era lo mejor. Porque el silencio habla vale más que mil palabras. De repente, una vocecilla proveniente del suelo...
-¿Donde estoy?- Dijo Andrea con un hilo de voz.
Un sospechoso suspiro de alivio por parte de Javi, que le habló con dulzura.
-¡CAGON  DIO  ANDREA  QUE  TE  HAS  PERDIDO  LO  MEJOR!
A pesar de la seriedad de la situación, por las caras apareció una sonrisa.
La pobre Andrea, que no se enteraba, se enderezó y sonrió forzosamente. ¿Dónde está el resto?-preguntó.
Era muy duro explicar cosas así pero Raúl, intentando parecer calmado, indicó:
-Han muerto. En una explosión. Por un maldito hombre. Que está loco perdido y quiere que encontremos su libro. Yo no pienso hacer nada por él.
Entonces, como si aquella voz les escuchara, informó.
- Solo habrá un ganador o un equipo ganador. Puede oponerse quien quiera. Nadie está obligado a hacerlo. Pero si alguien se opone... Traerá consigo consecuencias.
-¿Que tipo de consecuencias?- Replicó Raúl-
-Las tendrás que descubrir- contestó.
Y, a pesar de no verle, todos podían ver esa horrible sonrisa burlona en su cara.
- ¿Y por qué tenemos que encontrar ese libro?
-Porque no tenéis elección.
La tierra tembló y aquel lujoso hotel se convirtió en un terreno áspero y desolado, con grandes grietas y en el fondo, una frondosa selva.
-         Está aquí. - dijo la voz.
-         ¿Quien eres tú en realidad?- susurró Nuria
-         ¿No lo sabes? Tú me creaste. Vosotros. Ahora a correr-


Todos corrieron sin pensárselo, pues tenían miedo. Sabían de lo que era capaz Positivo. Olvidaron sus dudas y se adentraron en la maleza. Pero, había dos que no podían correr. Y cuando se dieron cuenta, era demasiado tarde. El suelo se los había comido.
- Sólo quedamos 7. Deberíamos coger comida- Comentó Javi, y todos notaron la tristeza que intentaba ocultarse entre sus palabras.  
-Yo creo que deberíamos separarnos. 7 somos un grupo muy grande. Haremos dos equipos. Uno irá a buscar comida y el otro refugio. ¿Os parece?- Dijo Nuria.
Y así, se formaron los dos grupos. Raul Aurora y Nuria buscarían refugio y Javi, Andrea, Elvira y Aitana comida.  Pero que, aparentemente, todos eran uno.
-Quedaremos en... Este árbol que tiene una forma tan rara. Creo que será fácil de recordar. – sugirió Nuria.
Y así se pusieron en marcha, a pesar de sus heridas, rumbo a lo desconocido, y sin sospechar, que al final el tiempo los terminaría separando.

Capitulo 6



Javi abrió los ojos. ¿Qué hacía en allí? Le dolía mucho el torso, y se vio una gran quemadura. No recordaba nada de lo sucedido. Se incorporó lentamente y a su lado, una Aurora y Elvira todavía estaban inconscientes. Echó un vistazo a su alrededor y vio a Alicia, en tan malas condiciones como él. Incluso peores. Se arrastró como pudo hacia ella, y descubrió que estaba haciéndose un torniquete en la pierna.
-¿Y tú como sabes hacer eso?- preguntó Javi
- Soy médico. ¿Te acuerdas?
- No, no lo sabía.
-Tiene mala pinta, lo de tu pecho. - comentó Alicia, con el ceño fruncido- Vamos, tenemos que ver quién más esta vivo.
Se incorporaron como pudieron y, sujetándose el uno al otro, revisaron la sala. La gente viva era poca y en muy malas condiciones. Alicia intentaba curar las heridas lo mejor que podía, pero los recursos eran escasos. Nuria tenía una gran quemadura en la cara , Elvira y Aurora en manos y piernas y Carlos en las piernas. También Raúl y Aitana, en bastantes buenas condiciones excepto sus brazos. Andrea y David todavía estaban inconscientes, pero vivos. El resto estaba muerto “¿Por qué, si seriamos nosotros los que íbamos a buscar su libro, nos querría matar ese hombre?” pensaba Alicia, con rabia, mientras intentaba curarles.
Una voz de la nada, seguida de un fuerte ruido les desocupó a todos.
“Queridos jóvenes talentos. La carrera ha empezado. Tenéis diez minutos para desalojar la sala. Habrá otra explosión. Quien quede morirá sin ninguna duda. Y el tiempo empieza... Ya.”
El desorden reinó en la sala. Todos querían salvarse, sin importarle el resto. En estas circunstancias, las personas se vuelven egoístas. De pronto, Carlos gritó:
-¡¡¡A ver!!! Vamos a desalojar primero a los que estén en peores condiciones Es decir a Andrea, David y Alicia, que tiene una gran herida en la pierna. ¡¡¡Vamos!!!
Entonces el grupo empezó a actuar con rapidez. Cuando estaban ya fuera los que peor estaban, se dispuso a salir el resto.
-Dos minutos- Rezó aquella misteriosa voz.
-¡Venga chicos! Yo saldré el último.- chilló Carlos.
-Carlos- Le dijo Aurora- ¿Por qué haces esto? Tú nunca fuiste así.
- Si salimos vivos te lo contaré.
De pronto Carlos cayó al suelo. Todos le miraron, inquietos y con el miedo en sus ojos. Carlos les miraba con angustia.
-¡Un minuto!
“Venga Carlos muévete”-pensaba- Pero sabía que era imposible. Estaba perdido.
-Salid vosotros. Vivid vuestra vida como yo no lo hice. Y matad a ese hombre por mí.
-Cinco, Cuatro...
-¡¡¡Caarloooos!!!! Noooo- chilló alguien, que fue inmediatamente arrastrado fuera de la sala.
-Dos, uno... CERO.
La bomba explotó... con Carlos dentro.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Capitulo 5



En la planta ocho solo había un enorme pasillo que terminaba en una gran puerta de roble macizo. Los siete amigos se dirigieron allí, con pequeños tontos comentarios que intentaban disimular los nervios que todos sentían.
Al entrar vieron a otros trece chicos sentados, de espaldas a la puerta. Se sentaron tras ellos con sigilo.
De pronto un chico de gafas e inconfundible cara se giró. ¿Carlos? Poco a poco se fueron girando todos. ¡Aitana! ¡Jon! ¡Andrea! Y descubrieron en esa sala al resto de compañeros de experiencia. De pronto un portazo les sacó de  sus risas. La puerta se había cerrado. Una pantalla que tenían ante ellos se iluminó. Un señor apareció. Había tal silencio en la sala que se podría haber oído el respirar de un mosquito. Y el señor empezó a hablar.

“Queridos Jóvenes Talentos. Me presento. Soy Positivo Montones y soy inventor. En mi curriculum destaca la creación de la “empresa para el futuro”. En ella se han creado maquinas del tiempo increíbles. He conocido a mis clones del futuro y del pasado. He pasado una temporada en Troya. He inventado máquinas que te permiten vivir en un cuadro. Máquinas que te permiten ver lo que piensan los bebés. Pero esas maquinas ya no existen. La tiré yo mismo. Cuando mi padre se quedó en paro, yo tenía diez años y tuve que ayudarle a ir al banco de alimentos a recoger comida. Y gracias a un fallo de la máquina del tiempo tuve que revivir ese horrible momento. Era un sueño de ensueño, sí. Pero incluso los sueños tienen partes malas. Y he estado solo en el espacio. Conseguí el libro de la felicidad. ¿Pero eso de qué me vale? Nada compensará nunca todo lo malo que hice con esas horribles máquinas. Las tiré a un lago. Y, mientras lloraba, vi como Ruby (Así llamaba yo a mi máquina del tiempo) y todas los demás se hundían en el legro lago. Y observe como se hundían, con miles de secretos dentro. Y vi como arrastraban a Rosie al fondo del mar. Sí, me la imagino desesperada, atrapado en el pasado. Pero ere lo mejor que podía hacer por ella. Y contemplé como se hundían, e imaginé la sonrisa de los caimanes al ver que tenían comida. Solo se salvó el viejo libro del desván. Ese... libro... es muy peligroso. Y ahora el peso del mundo está en vuestras manos. El libro lo encontrareis en una carrera a contrarreloj en la que participaran... bueno... los que salgan vivos de aquí.” Su irónica y amarga carcajada se convirtió en una horrible tos de sangre. Positivo cayó al suelo y la conexión se cortó. La tensión se podía cortar con un cuchillo. Y de pronto... Una explosión les hizo volar por los aires. Y esas últimas palabras de Positivo resonaron en la cabeza de Aurora, antes de caer inconsciente. “y participarán... bueno... los que salgan vivos de aquí”.

Capítulo 4



Las lágrimas rodaban por su cara, llegando a su boca, que reía y reía. Abrazó a aquel amigo suyo, mientras pensaba en lo tonta que debería parecer así. Pero en estos momentos poco le importaba lo que los demás dijeran de ella. Estaba feliz y nadie le iba a quitar la felicidad. Con esfuerzo, se separó mientras reía.
- ¡¡¡¡Cacerolo!!!! ¿Es que no tienes boca? ¡Di algo!
Entonces reparó en la chica que bajaba con Raúl en el ascensor. La chica les miraba fijamente, con una gran sonrisa en la cara. Corrió y la abrazó. Esa sonrisa la reconocería en cualquier lugar.
- ¡Raúl, Elvira! ¿Qué hacéis aquí?
- Eso iba a decir yo, Aurora- Contestó Raúl, que todavía no se lo creía.
- Cacerolo, ¿pero a ti quien te ha preguntao?- dijo Aurora, con una gran sonrisa
Esta frase, que tan borde les parecerá a algunos, provocó una carcajada general, y un “ya empezamos, eh, Aurora, como en los viejos tiempos” por parte de Raúl. Es que era imposible no reír cuando tantos recuerdos te inundan.
De pronto el otro ascensor se abrió, saliendo aquellos cuatro pasajeros, que Aurora, Raúl y Elvira reconocieron al instante: Alicia, David, Javi y Nuria. Y por fin consiguieron dar ese abrazo prometido desde hace años. Esos tan esperados abrazos de unos amigos tan especiales.... y tan de repente como ese  encuentro llegó la pregunta del millón.
¿Alguien sabe que podemos estar haciendo aquí?- preguntó David
-Es por la invitación. ¿Verdad? Todos la tenéis ¿no?- dijo Alicia
-No en realidad yo estaba aquí de vacaciones- Respondió Javi, con una        sonrisa burlona, provocando más carcajadas.
 -A mí tras unos agotadores 30 minutos la recepcionista me ha dicho que teníamos que ir a la planta ocho.- comentó Aurora
 -¿Y por qué no estamos subiendo ya?- preguntó Nuria.
 -Ya vamos nutria no te apures. GO TO SLEEP! – respondió Raúl
  -¿A ver subimos a la planta ocho o qué?- dijo Elvira, deseosa de averiguar ya por qué estaban allí.
  -Vamos- afirmaron todos, corriendo, entre risas, al ascensor. Parecían críos. Pero es que en circunstancias así... ¿Quién no quiere volver a ser un niño, para disfrutar las cosas como es debido? Y, durante aquellos minutos, el agobiado aire adulto que llenaba sus vidas se convirtió en un soplo del despreocupado aire infantil. Porque ese niño de dentro nunca se va. Por mucho que lo intentemos.
Ilusos pensamientos infantiles que inundaban sus ajetreadas cabezas pensando en que nada sería tan sorprendente como ese encuentro... Qué equivocados que estaban.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Capitulo 3



Cuatro chicos bajaban en el ascensor. Dos chicas y dos chicos. Una de ellas, bajita y de pelo corto, observaba el reloj. Debería estar en el hospital. Pero no. Se había pedido el día libre para poder venir a este hotel. Esa compañía le traía demasiados buenos momentos. Otra, un poco más alta y con un librito en la mano, pensaba en su tierra, Andalucía. Pensaba en que había dejado su libro a medio escribir por aceptar la invitación de ART-DECO S.L. Uno de los chicos, bajo y delgado, recordaba todos los momentos pasados con esa experiencia, con esa empresa. Los recordaba todos y cada uno de ellos con exactitud. Él era el graciosillo, con el que todos se reían. Y en el fondo, nada había cambiado. El último pasajero, sólo pensaba en su música. En su flauta, en su piano y en su orquesta allí en Galicia. Nunca había faltado a ningún ensayo. Pero aquella firma significaba más que su música. Se retocó las gafas y, mientras, el ascensor seguía bajando.

Aurora, con el humo saliéndole por las orejas, se dirigía al ascensor para ir a la planta ocho que según la loca de la recepcionista, era donde tenía que ir. Nunca había sabido lo irritantes que podían llegar a resultar las malditas recepcionistas. ¡Media hora esperando a que dejara el teléfono! ¡Y ahora otra media hora para coger el ascensor! Otro error más en su vida. Haber venido. Cuando el ascensor se abrió Aurora había conseguido relajarse y pudo observar con expresión mas serena a las personas que salían. Un inconfundible pelo rizado apareció ante sus ojos. Se quedó quieta unos segundos, y, tartamudeando, consiguió pronunciar su nombre... ¿Ra...Raúl?

Capítulo 2


Una chica con un hermoso acento gallego se encaminaba al ascensor. Sabía que algo estaba pasando, y ella no era de las que se daban aludida tan fácilmente. Había recibido la extraña invitación el día anterior. Leer el nombre de la empresa le había traído grandes recuerdos, memorias que jamás olvidaría. ART-DECO S.L. había hecho que conociese a gente fantástica. Ahora quería llegar a recepción a pedir algo de información, a ver si la pillaba sin el teléfono pegado a la oreja como si fuera un pendiente.  Se metió en el ascensor y pulso el botón que la llevaría a la planta baja mientras se intentaba alisar un poco su largo pelo con las manos.  

Mientras, en la tercera plante un joven científico de cabellos rizados y ojos color miel se hacía las mismas preguntas. “¿Por qué estoy aquí?” Cada vez que se lo preguntaba, su sentido común le decía que porque era idiota. Pero una parte de él lo negaba. Una parte de él se inclinaba a creer que era por algún motivo. Tenía que centrarse. Conocía a esa empresa, pues claro que la conocía. Con ella había pasado una gran experiencia. Una experiencia que le había hecho sentir como nunca. Pero eso sucedió hace mucho tiempo. No entendía por qué ART-DECO S.L. le volvía a llamar.
“¿A ver Raúl, y si vas y lo averiguas? ¡Ve a preguntar a recepción, o algo pero muévete! Raúl fue rápidamente al ascensor, y una chica de largo pelo negro y una bonita sonrisa apareció cuando el ascensor se abrió. “Esa sonrisa... estoy seguro de que la conozco. Bueno, Raúl limítate a intentar no quedarte con cara de bobo mirándole.” A sí que entró, saludó y el ascensor se cerró, poniendo, inconscientemente rumbo a su mayor aventura.  

martes, 3 de septiembre de 2013

Comienzo de una futura historia



  Hola chicos os escribo la primera pagina de la historia que estoy intentando escribir. Espero que os guste.



Aurora caminaba por los pasillos cansada. ¿A  quién se le había ocurrido aceptar la invitación?  “Estimada Aurora: Ha sido usted seleccionado para una estancia de un fin de semana en el hotel Lonjas de Mar*****. Para hacer válida su estancia, solo tiene que presentar esta invitación y la tarjeta que viene adjunta a esta carta. Conocerá a gente única. Venga por favor. No se arrepentirá. Atte. ART-DECO S.L.” Pero de momento la persona más interesante que había visto fue el recepcionista que se limitó a darle la llave de su habitación, mientras parloteaba al teléfono haciendo y anulando reservas. Todavía recordaba aquella experiencia que la había hecho huella. Por eso, quizás había venido. Porque estaba organizado por la misma empresa, y todavía, en el fondo de su gran corazón, conservaba la esperanza de volverles a ver. “¿Volver a ver a quién? En serio Aurora eso es imposible. Suena muy bonito, pero no es verdad. Además... ¿les reconocerás...? Han pasado tantos años... Déjate de tonterías y baja al hall, a ver si averiguas porqué estás aquí.”
Pero no conseguía quitarse esa inquietud de la cabeza, esa alegría que era tan diferente a las demás, esa alegría que le venía directamente del corazón.
“Todo empezó un diecinueve de junio de 2013, cuando llegó a aquel hotel en Madrid y conoció a aquella gente tan especial...” No podía seguir pensando en eso porque si no se echaría a llorar. Y... ¿que pensarían de ella? Que era una debilucha. Pero ya no lo era. Hubo un tiempo en que las cosas eran diferentes. Pero desde que murió su padre había cambiado. Había tenido que cambiar. Que madurar. Ahora era una empresaria de éxito, pero también conocía el sabor de la derrota, del dolor... Y quizás demasiado bien. Pero no quería volver a pensar en eso. Se lo había prometido.
Cuando al fin el ascensor llegó, intento contener las lágrimas que, por orgullo, no era capaz de derramar. Consiguió apartar de su mente esos pensamientos y centrarse en averiguar por qué estaba allí.